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Viernes 9 de noviembre: “historia para que se duerman los osos insomnes”

 

Historia para que se duerman los osos insomnes: primera entrega

por anabear

Para empezar, quería decirles algo que me parece fundamental : soy una osa. Hasta ahora, todos los cuentos de osos fueron escritos por humanos. ¿Pero qué puede saber un humano sobre un oso ? Es posible que estos cuentos les hayan gustado y hecho soñar cuando eran niños, cuando sus madres se los contaban para hacerlos dormir. De niña, yo también fui una osa insomne y cuando mi madre me veía con los ojos un poco perdidos pensaba que me adormecía. En realidad, estaba imaginando las ciudades que aparecían en sus cuentos, los coches que iban a toda velocidad y los niños que se levantaban temprano para ir a la escuela. Todo me parecía extraño. Cuando somos niños no nos importa la realidad de las cosas. Nada es fantasía. Nada es imaginario. “Las cosas son” y punto final. ¡Qué importa que aparezca una mujer que entra en un pájaro metálico para irse hasta Buenos Aires ! Todo es posible en los cuentos.
Mi cuento preferido —mi madre me lo contaba hasta hartarse ; cuando me decía que se había terminado, yo le decía a propósito : « Sí, ¿pero luego qué pasa? ¿qué pasa? » ; y ella: « Nada. Después no pasa nada. El cuento se acabó. ¡Se acabó! ¿Cómo que no sabías que se acabó? ¡Si ya te lo conté mil veces !… Estoy cansada… ¡Quiero irme a dormir ! » Yo : «No, no se acabó, ¿qué le pasó al osito que… ? »— mi cuento preferido eran “Los tres humanos y la osita con ricitos”. Seguro que lo conocen.
Es la historia de una osita que le dice a su madre que quiere dar un paseo por el bosque. La madre, osa prudente, le dice que no se aparte del sendero, que es muy fácil perderse. La osita le promete a su madre que tendrá mucho cuidado y se va. Al cabo de un momento, se da cuenta de que es mucho más interesante lo que hay a la izquierda o a la derecha que en el centro del camino. Las flores son mucho más bonitas cuando se ven de lejos y no de cerca. Siempre nos atraerá lo desconocido. La osa se mete sin el menor escrúpulo entre dos matorrales, atraída por frutas silvestres (los osos son golosos). Incluso ve un agujero en un árbol con una colmena. Pero como queda demasiado alto, no se atreve a trepar y sigue su camino hasta que… hasta que… ¿hasta que qué ?

Ya lo adivinaron. Lo malo de los cuentos es que todos se parecen.

La osa sigue su camino hasta perderse. Se va haciendo de noche. El canto de las aves se apaga. Ojos fosforescentes se ponen a brillar en los agujeros y la observan con maldad. Las raíces de los árboles son como garras. Ya sé que esta descripción es trilladísima. Pero es una tradición en la narrativa infantil. El caso es que le entra un miedo ursino y se pone a galopar como un potro salvaje hacia una luz que ve, a lo lejos. Desemboca en un calvero, donde hay milagrosamente una cabaña con una chimenea de donde sale una espiral de humo.
¡Por fin! ¡salvada!, piensa la osita. Y cree que alguna familia de osos le ofrecerá hospedaje aquella noche y le explicará por la mañana qué camino tiene que tomar para volver a su casa.
Pica a la puerta, pero nadie contesta.
Pica otra vez y otra vez silencio.
Se anima a empujar la puerta, para ver si está abierta. ¡Y lo está! Entonces, entra… ¿y qué ve? Una chimenea con un fuego encendido y una mesa con tres tazones en los que hay (se acerca para ver qué contienen) chocolate, con un aspecto delicioso. El humo le cosquillea el hocico. Los tazones tienen la misma forma, pero son de tamaños diferentes, como las muñecas rusas. Como la osita es muy pero muy glotona y como no hay nadie, intenta tomarse el chocolate del tazón grande. Pero ni bien acerca el hocico, se quema.
— ¡Ay!… ¡Qué caliente!
Entonces inspecciona el chocolate de la taza del medio.
— ¡Ufa!… Está frío.
La osa descubre que el chocolate de la taza más pequeña tiene la temperatura ideal y se lo bebe de un trago. Ni siquiera se limpia los bigotes que chorrean (pero en un oso pardo no se notan las manchas de chocolate : qué práctico, ¿no?)
Entre el miedo que tuvo al perderse, el alivio de haber encontrado aquella casa y el chocolate tan sabroso, le entran a la osita muchas ganas de dormir (¿y a ustedes que les pasa ? ¿Todavía no tienen sueño? ¿No se les entornan los ojos?). Bosteza y se le ven todos los dientes de osa y la lengua impregnada de chocolate. Va hasta el dormitorio y ve tres camas. Una es demasiado dura, la otra demasiado blanda y la tercera es la cama ideal…

(Continuará)

Y ahora váyanse a la cama para ver cómo es : si es dura, si es blanda o si es la cama ideal… Si es dura, ya es hora de cambiar de colchón. Si es blanda, es catastrófico para la espalda. Es imposible que sea la cama ideal. Si no, no serían insomnes. Pero no se preocupen. Ya verán como al final de esta historia se les habrá acabado el insomnio…
¿Cuándo sigue? Eso nunca se sabe. Se conocen los principios, casi siempre gratos. Pero muchas veces nos cuesta esperar los finales una barbaridad.

 

 

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9 Responses to “Viernes 9 de noviembre: “historia para que se duerman los osos insomnes””


  1. noviembre 15, 2007 en 8:29 pm

    Diego!
    Decirte que estoy disfrutando muchísimo Microbios.
    Es una locura decirlo acá, entre gentes de letras, pero había abandonado la lectura por completo y, primero Aira, y ahora vos, me acompañan en el camino de ida y vuelta en los engranajes del proletariado. Cada cuento es una ida. Cada personaje una vuelta. Quiero estos osos recopilados para ir sonriente entre la masa gris e informe del tubo de tranporte.
    Que los osos te acompañen!

  2. noviembre 17, 2007 en 1:35 pm

    Y cómo sigue la historia?

  3. 3 soloosos
    noviembre 17, 2007 en 3:57 pm

    Ah!!!! Hay que ser paciente y esperar hasta la próxima semana, sin dormir. Como con ciertos dibujitos animados.

  4. noviembre 18, 2007 en 12:51 pm

    Y cuándo es la próxima entrega?

  5. 5 William Paddington
    noviembre 19, 2007 en 2:23 pm

    Y despues, que va a pasar ?? Por favoooooooooooooooor !!!! (je veux la suite !)

  6. 6 soloosos
    noviembre 19, 2007 en 3:24 pm

    Un poco de paciencia por favor. Debido a la huelga de transportes que actualmente paraliza Francia, anabear quedó bloqueada en su madriguera y no pudo mandarnos la segunda entrega. Hemos enviado a un conejo como mensajero, que seguramente se distrajo en el camino.

  7. 7 Anabear
    noviembre 19, 2007 en 4:24 pm

    ANABEAR pronto les contarà lo que sigue…

    Le retour d’Anabear est pour bientôt!!!

  8. 8 Anabear a/à W.Paddington
    noviembre 20, 2007 en 7:54 am

    Querido Oso Paddington,

    es posible que se lleve alguna sorpresa al leer la segunda entrega del cuento; pienso que se debe sentir vértigo cuando entro en la ficcion; pero como es un oso que pertenece al mundo libresco ya està acostumbrado, no?

    Cher Ours Paddington,
    il est fort possible que vous soyez surpris en lisant la suite du conte: je pense qu’on doit sentir une sorte de vertige en se voyant dans une fiction; mais en fait vous avez déjà l’habitude puisque vous êtes un ours qui appartient au monde des livres.

    Tendrement à vous, cher Bill (permettez-moi cette familiarité)

  9. noviembre 20, 2007 en 12:41 pm

    No puedo esperar más… Quiero la segunda entrega ya!!!


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Autor/Auteur

DIEGO VECCHIO, Buenos Aires, 1969. Reside en Paris desde 1992.

Publicó "Historia calamitatum" (Buenos Aires, Paradiso, 2000), "Egocidio: Macedonio Fernández y la liquidación del yo" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2003), "Microbios" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2006) y "Osos" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2010).

Contacto: dievecchio@gmail.com

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