10
Dic
07

Lunes 10 de diciembre: historia para osos que no pueden dormir

Quinta entrega (por anabear)

   ¡¡¡Osos!!!!! Los tengo un poco abandonados, sin embargo pensé mucho en ustedes, por las noches, sobre todo cuando no dormía, porque como ya lo habrán entendido, soy una osa insomne yo también. Cuando no puedo dormir me cuento historias, pero me desvela imaginarlas. Las  que más me sirven, son las que me conté cientos de veces, porque la imaginación (aunque en este caso ya no se trata de imaginación) se pone en piloto automático, sin esfuerzo ninguno. Cuando el insomnio llega a ser un dolor que aguijonea el cuerpo entero, me cuento una historia que de tanto habérmela contado me aburre muchísimo y de esta manera acabo por dormirme. Pero no les contaré ninguna de estas historias, porque sacarían conclusiones  apresuradas sobre hipotéticos frustraciones y deseos míos. No quiero que sepan demasiado lo que pasa por la mente de una Osa que ya vivió sus añitos. Freud hizo muchos estragos, sobre todo en Argentina y nos tiene a todos demasiado determinados : es un mete-su-hocico-en-todo.
Es muy eficaz eso de contarse siempre lo mismo, una historia muy bonita y con final feliz, donde somos el rey o la princesa Osa de un reino encantado, los hombres chivos no amenazan el alma de las niñas y los poetas son jueces y pierden la cabeza, en sentido propio, ¡zas !, como cortada por un machete.
Pero vuelvo a la historia de nuestra osita, con ricitos del principio. No llega a dormirse porque siente confusamente que le va a ocurrir algo que cambiará su vida. Se queda así, sin moverse, mirando las vigas del techo y el resplandor de la ventana frente a la cama. El sol declina. Oye la leña crepitar en la chimenea, de donde le llega un dulce calor anaranjado. De pronto oye unas voces que se acercan a la casa, voces alegres. Una es grave, la otra melodiosa y la tercera, un pelín aguda. Sigue sin moverse, no dice ni pío. Cierra los ojos y hace como si se durmiera, abandonándose por completo a lo que pueda suceder. Siente por todos sus poros que cuando esas personas entren en la casa, se darán cuenta de que alguien penetró en  su intimidad familiar, que les echó mano al chocolate.
Y efectivamente una voz llorona (¿de niño? ¿de niña?: el sexo no determina las voces al principio) se queja. No solo porque alguien se tomó su chocolate, sino porque también le rompieron la silla (que debía ser muy endeble y de mala calidad, esas sillas hechas en serie en almacenes daneses o suecos).La vozarrona grave y la voz dulce intercambian suposiciones, a la vez que consuelan la voz chiquitita. De pronto, la Osita con ricitos oye que se fijan en que la puerta del dormitorio, que habían cerrado al salir, ahora está abierta. La osa sabe que llegó el momento. Cierra muy fuerte los párpados, pero los relaja de inmediato para que el sueño parezca natural. (pero es imposible simular un sueño natural : cuando dormimos, todos somos muy feos; me di cuenta al ver como representaba el sueño Carriès, el escultor ceramista que representa a bebés dormidos con la boca abierta en una O aproximativa, con los mofletes tan lindos espachurrados en la cama,  por la postura horizontal y el relajamiento del cuerpo, la cara totalmente asimétrica y picassiana; cuando imitamos el sueño ponemos caras muy controladas de máscara mortuoria) La puerta chirría, tres sombras se proyectan (ella no las ve pero nosotros, sí), tres cuerpos se acercan y ella sabe que la vieron, porque oye un gritito ahogado de sorpresa…

(y como llegaron al momento cumbre del suspense, dejo la historia para que descanse, como el vino que se destapa una hora antes, para que exhale mejor sus tesoros durante la comida y para que sus mentes emprendan el camino de la reconstitución-reconstrucción prospectiva, tan grata al espíritu)

 carries5.jpg

 

Anuncios

7 Responses to “Lunes 10 de diciembre: historia para osos que no pueden dormir”


  1. 1 Evaristo Robustiniano Torres
    diciembre 11, 2007 en 1:54 pm

    OSOBUCO

    Ingredientes
    4 osobucos de ternera, 1 cebolla, aceite virgen extra, 1/2 vaso de vino blanco, 1 vaso de caldo salsa de tomate, 2 dientes de ajo, 1 ramillete de perejil, 1 limón, harina, 1 ramita de canela,
    sal y pimienta

    Se salpimientan los osobucos y se enharinan generosamente. Se pica la cebolla y, en una cazuela amplia (de tapa), se blanquea en el aceite, a fuego medio. Se sube el fuego y se doran bien los osobucos. Se incorpora, primero el vino blanco (mejor echarlo alrededor de la carne, no encima) y luego un poco del caldo (muy poco: las salsa ha de quedar espesita); a los dos o tres minutos, unas cucharadas de la salsa de tomate.. Se baja el fuego y se tapa la cazuela. Se majan en el mortero el perejil y los dientes de ajo, se incorpora a la mezcla el zumo de medio limón, y se vierte sobre el guiso. A los pocos minutos se corrige la sal y se añade un poco de caldo y de salsa de tomate), un par de golpes de pimienta y la ramita de canela. Se controla de vez en vez cómo va la salsa y su consistencia, se riega la carne con la misma y, si es preciso, se corrige la posible escasez echando más caldo y/o más salsa de tomate, al gusto. A la hora u hora y media de fuego lento con la cazuela tapada (depende del tamaño de las osobucos y de la edad del animal al que se los quitaste) la carne empezará a despegarse, lo que quiere decir que ya está casi hecha. Se sube le fuego, se quita la canela, y sobre cada tuétano se rocía un chorrito de zumo de limón y se pone 1/4 de anchoa triturada. Se sube de nuevo el fuego, se riega por encima con la salsa, se tapa la cazuela, y a los cinco minutos estará listo.

  2. 2 soloosos
    diciembre 11, 2007 en 2:22 pm

    Le agradezco a Robustiniano Torres la receta de los cinchulos, adelantándose con este gesto a nuestro proyecto…Dentro de poco, aparecerán en este blog “historias para osos que no pueden comer”.

  3. 3 Evaristo Robustiniano Torres
    diciembre 11, 2007 en 2:31 pm

    Che, no te di la receta de los chinchulos, sino del OSOBUCO!
    En fin, no importa, me alegro que pronto aparecerán estos cuentos para osos que no pueden comer.
    ¿tendré la paciencia de esperar? Habría que escribir otro cuento para los ositos que no pueden esperar la lectura de cuentos de osos que no pueden dormir o comer…

  4. 4 soloosos
    diciembre 11, 2007 en 2:34 pm

    Estimado Evaristo… Te agradezco la corrección… Confundir una receta de chinchulines con una de osobuco, demuestra muy bien que el autor de este blog, es, no diré un oso anoréxico, sino un oso inapetente. Sobre todo en materia de carne y achuras, el alimento predilecto de los Ogros…

  5. 5 Kathy Ishiyama
    diciembre 11, 2007 en 2:54 pm

    Gracias, mil gracias, querido “solo osos” por darnos pronto a leer historias de osos inapetentes. Será para mí un gran alivio…

  6. 6 Anabear habla de sus lecturas
    diciembre 11, 2007 en 8:44 pm

    Me gusta contar historias que nunca acaban pero prefiero escucharlas o leerlas; el otro dia me compré un libro delicioso escrito por una ratita que se titula” EL gran libro de los miedos”; la autora es una ratita inglesa. En la primera pàgina escribe :”todos le tenemos miedo a algo”…y pone también:
    “recuerden que un miedo afrontado es un miedo superado.”
    Aprendi dos palabras nuevas:
    la “teratofobia” (miedo a los monstruos)
    y la “clinofobia” (miedo al momento de irse a dormir)
    En la serie de miedos también habla la Ratita de la fagofobia (miedo a que nos coman)
    Me dije que cuando era una osita no queria irme a dormir porque temia que me comieran los monstruos que me esperaban acechando en mi habitacion : como se podria nombrar ese miedo?
    No es panofobia que es tenerle miedo a todo…Aqui se trata de un miedo muy preciso.
    Pienso subitamente en la chica del caramelo de gengibre : los osos ayunan durante el invierno pero hacen reservas el resto del anyo; no llego a imaginar a un oso inapetente y tampoco creo que existan osos anoréxicos.
    De todas formas en mis cuentos nunca creo que haya.Recuerdo que los ogros no se echan sobre los ninos tragàndoselos con gula sin miramiento; son finos gourmets :primero los hacen engordar atiborràndolos con buenos manjares,en jaulas como los pavos de Navidad y los miran con unas ganas terribles de comerlos ya,babeando, pero se refrenan pensando en los gustosos que seràn luego y el placer que tendràn al meterle diente a la carne regordeta…Una persona que no duerme quiere dormir; una persona que no come no quiere comer; con un buen cuento se lograr dormir a un nino pero cuando éste no quiere comer, no hay medio que coma…

  7. 7 conejillomarmotamarmoreo
    diciembre 14, 2007 en 10:45 pm

    Elevada quinta entrega… Y tentadora receta… Yo que soy un ogro en formación, voy a implementarla con una pequeña osa con ricitos y naricita arratonada que gathija trajo de una casa vecina.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Autor/Auteur

DIEGO VECCHIO, Buenos Aires, 1969. Reside en Paris desde 1992.

Publicó "Historia calamitatum" (Buenos Aires, Paradiso, 2000), "Egocidio: Macedonio Fernández y la liquidación del yo" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2003), "Microbios" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2006) y "Osos" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2010).

Contacto: dievecchio@gmail.com

diciembre 2007
L M X J V S D
« Nov   Ene »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

A %d blogueros les gusta esto: