04
Jul
08

4 de julio: el oso de la rue Godefroy Cavaignac

Un oso. Un oso de peluche. Un oso de peluche, blanco. Un oso de peluche blanco, abandonado, al pie de un contenedor de basura, en la rue Godefroy Cavaignac.

Yo lo vi. Venía del supermercado MONOPRIX, arrastrando las compras, mirando como siempre hacia el suelo, cuando algo, que estaba casi fuera de mi campo de visión, me arrancó del ensimismamiento. Me di vuelta. Era él. El oso de peluche de la rue Godefroy Cavaignac, un resto de algo que no sabría cómo nombrar. Lo levanté y me di cuenta de que le faltaban los brazos. Lo acomodé en una bolsa, entre un paquete de café, un pack de jugo de naranja y unas botellas de cerveza negra. Subí los cinco pisos de la escalera hasta llegar a casa. Cuando descargué las bolsas, el oso ya no estaba. Pensé lo más lógico : que se me había perdido en el camino. Aquel oso era el resto de un encuentro fallido.

Pero no.

A los pocos días, me crucé en la puerta con Lena, la vecina finlandesa del primer piso, que es también escritora. Y me dice: « No sabés lo que encontré al pie de la escalera »… Le pregunto: «¿Qué?». Me responde: «Un oso. Un oso de peluche blanco. Un oso de peluche blanco, abandonado, manco. Me dio mucha lástima. Y a la vez, mucha rabia. El oso tenía las articulaciones desgarradas. Se le estaba saliendo el relleno. Alguien, seguramente un niño cruel que vive en este mismo edificio, le arrancó los brazos, con violencia ». Le dije que yo también había encontrado a ese mismo oso de peluche. Y pensé: “Los osos insisten. No dejan de aparecer osos por todos lados. En los sueños. En los libros. En las conversaciones. Hasta en la calle. Y en las escaleras. El arte es aquello que hace que la vida sea más interesante que el arte”. Lena me arrancó de mis pensamientos: «¿Sabés lo que voy a hacer? Le voy a fabricar dos patas. Y le voy a confeccionar un poco de ropa. Y se lo voy a enviar a una amiga, en Helsinki, que tiene un orfelinato para osos de peluche. Tal vez encuentre a algún niño finlandés, que son más alcóholicos que los niños franceses, pero mucho menos crueles. Y tal vez este niño quiera adoptarlo para pasar en buena compañía el interminable invierno boreal».

ANTES DE LA REPARACION

LENA REPARANDO AL OSO DE PELUCHE

EL OSO CON BRAZOS

EL OSO CON ABRIGO

EL ORFELINATO PARA OSOS DE PELUCHE DE HELSINSKI

UN OSO HUERFANO

OTRO OSO HUERFANO

Anuncios

0 Responses to “4 de julio: el oso de la rue Godefroy Cavaignac”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Autor/Auteur

DIEGO VECCHIO, Buenos Aires, 1969. Reside en Paris desde 1992.

Publicó "Historia calamitatum" (Buenos Aires, Paradiso, 2000), "Egocidio: Macedonio Fernández y la liquidación del yo" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2003), "Microbios" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2006) y "Osos" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2010).

Contacto: dievecchio@gmail.com

julio 2008
L M X J V S D
« Jun   Ago »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

A %d blogueros les gusta esto: