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18 de julio: presentación de OSOS/Pablo Pérez

PABLO PEREZ

Tuve un oso de peluche blanco. No me acuerdo quién me lo regaló. Era muy chico. Tendría unos cinco años. Tampoco sé cómo se llamaba. No era de ponerle nombre a los muñecos. Tenía el pelo medio largo, como fibroso, muy finito. No era el típico peluche. Era como una especie de peluche de angora.

Un día se me ocurrió perfumarlo con esencia de vainilla. Muchísima esencia de vainilla. Como un frasco. El oso quedó todo marrón, con un olor a esencia de vainilla asqueroso. Los peluches ya tienen un olor muy especial. Como a armario. O a vieja. Una mezcla de plástico, perfume, talco. Este olor, sumado a la vainilla, era vomitivo.

Como dormía en un cuarto muy chiquito, aquel olor, que era muy fuerte, inundaba toda la habitación. Donde estuviera el oso, ese olor se sentía desde lejos. Contaminaba todo. Lo tuve que tirar. A pesar de todo, seguí durante un tiempo con aquel olor horrible, impregnado en la nariz. La palabra vainilla la saqué de mi diccionario.

Seguramente por eso nunca me gustó mucho el sexo vainilla, el sexo sotf, sexo romántico. Igual ahora estoy abriendo mis puertas al romanticismo. Pero durante un momento era excluyente. Solo me gustaba el sexo leather, el sexo fuerte, con cuero. Los osos me gustan bastante. Por así decirlo, están en el top del rating. Pero no cualquier tipo de oso. Me gustan los osos peludos, robustos, con formas marcadas, alto, aunque demasiado alto no, con olor a chivo. La mezcla de pelo, cuero y olor a chivo me resulta excitante. Sobre todo el cuero. Soy un fetichista del cuero.


Todo empezó, me parece, con un programa infantil, el super show infantil, donde había un mensajero vestido de cuero, que era el que traía las cartas a los niños. Estaba vestido de cuero y con un casco. Nunca se le veía la cara. Y a mí me fascinaba. Yo pienso que fue ahí la primera vez donde empezó a gustarme el cuero.

El sexo leather en sí lo conocí a los 23, 24 años, en Paris, en un bar que se llamaba « Le Mec Zone », que quedaba a cinco cuadras de mi casa. Cuando estaba insomne, iba. Veía que había mucha gente vestida de cuero, que me excitaban, pero no me daba cuenta de que había un código específico. No sabía nada de los códigos del sexo leather.

Eso lo aprendí más tarde, aquí, en Argentina, con el trío que aparece en “Un año sin amor”, donde había un oso y un musculoso. Los conocí por un anuncio en una revista que decía « Pareja S/M busca tercero interesado ». Nos encontramos. Había uno que me gustaba más que el otro, el que era más oso. Pero después terminaron gustándome los dos. Era un muy buen trío. Con J y P, nos vimos durante dos años, una vez por semana o cada dos semanas. Y ahí fui aprendiendo los distintos códigos del sexo leather : atadura, interrogatorio, lamida de cuero, obediencia, juguetes, cigarros, control de respiración, latigazos, tortura de tetillas. Todo eso lo aprendí con ellos.



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1 Response to “18 de julio: presentación de OSOS/Pablo Pérez”


  1. junio 3, 2014 en 7:00 am

    It’s great that you are getting thoughts from this piece
    of writing as well as from our discussion made at this time.


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Autor/Auteur

DIEGO VECCHIO, Buenos Aires, 1969. Reside en Paris desde 1992.

Publicó "Historia calamitatum" (Buenos Aires, Paradiso, 2000), "Egocidio: Macedonio Fernández y la liquidación del yo" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2003), "Microbios" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2006) y "Osos" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2010).

Contacto: dievecchio@gmail.com

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