Archivo para 26 noviembre 2007

26
Nov
07

Lunes 26 de noviembre: historia para que se duerman los osos insomnes

Tercera entrega, por Anabear

Cierra los ojos pero…

…no se duerme.

Hoy, queridos osos insomnes y amigos de los osos insomnes que tampoco pueden dormir, no pienso hacer ninguna digresión. Lo prometo. Iré al grano. Me doy cuenta que me alejo cada vez más del cuento inicial. En realidad, ni lo empecé. Me puse a contarles mi cuento preferido, el de la Osita con ricitos. Y luego creo que les conté los insomnios de mi osezno. Ahora no sé qué hacer. Si abandono la historia de la Osita con ricitos que no se duerme a pesar de que está muy a gusto en la cama del niño que fue con sus padres al supermercado, ya no podrán dormirse. Y si no les cuento la historia que tenía pensado contarles desde el principio, tampoco podrán dormirse. Tengo que decidirme. No se pueden contar dos historias a la vez. ¡Qué dilema! Su amiga Osa ya no sabe qué hacer y tiene que reflexionar.
Tomar decisiones narrativas es muy difícil, sobre todo cuando de ellas depende el insomnio de los otros. Una solución sería imaginar lo que más les va a gustar a Uds, si prefieren que termine la historia de la Osita con ricitos o que les cuente la historia que se me había ocurrido al principio o que cambie completamente de historia.
No, la Osita con ricitos no se duerme en absoluto. Todo en ella quiere dormirse, pero hay algo que la mantiene desvelada, con los sentidos al acecho. Se pregunta si no será la fragancia de las sábanas que le recuerda la miel de lavanda. O tal vez el chocolate que le cayó mal. Se pregunta si finalmente no es mejor una cama más dura o más blanda. Pero, no. Objetivamente esa camita es la ideal.
¿Por qué no se duerme?
¿Porque está en cama ajena?
No llego a comprender porqué no se duerme como un tronco. Si no se duerme, cuando llegue la familia de humanos, toda la parte de la historia que conocen de memoria no tendrá el menor sentido. Ni bien los oiga franquear el umbral de la puerta, se irá corriendo, saltando por la ventana. Los humanos no verán quién estuvo en su casa. Lo bonito de la historia que plagio es esto mismo: cuando los osos se dan cuenta de que entró alguien al ver los platos de sopa vacíos, la sillita rota y encuentran por fin la camita ocupada por una persona rarísima, roncando con la boca abierta.
Mi madre osa imitaba mal las voces. Yo quería que fuera mi padre quien me contara ese momento del cuento pues hacia la vozarrona del padre oso de esta manera :
— ¿Quién proboooooooó mi sopaaaaaaaaaa??????
Bueno, cuando imitaba la voz de la madre, era un poco ridículo. Pero la voz aflautada del niño le salía bastante bien.
¡¡¡Ufa!!! Me dio dolor de cabeza y creo que hoy no se me ocurrirá más nada: la indecisión mata la imaginación. El más minimo achaque acaba con la creatividad. Ninguna muestra, por excelente que sea, resiste al dolor de pies (sobre todo si se trata de arte ursino contemporaneo) y mucho menos al dolor de muelas. Pero tengo a un amigo oso cuya especialidad es organizar cenas en su casa los días en que el dentista le arranca una muela. Supongo que lo hace para demostrar que el cerebro, que manda señales de sufrimiento intenso, puede contradecirse a sí mismo, si se distrae con la cocina o alguna actividad intelectual. Pero aquí entramos en nociones muy aproximativas de psicología o mejor dicho en nociones de psicología aproximativa.

(continuará otra vez por indecisión)

 

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20
Nov
07

Martes 20: historia para que se duerman los osos insomnes

 

Segunda entrega (por Anabear)

Veo que aún están despiertos. ¡Qué bien ! Así puedo seguir con mi historia para osos insomnes.

Cuando mi hijo era un Osito, sufría de insomnio, lo que agravó el mío. En fin, no era exactamente insomnio. Quería dormir en compañía. Cuando dormía solo, se moría de aburrimiento. El Osito se metía en la cama de sus Padres Osos, que no pegaban ojo en toda la noche. Al Osito le gustaba dormirse con la cabeza apoyada contra la espalda de su Madre y los pies contra la espalda de su Padre, formando una H con los tres cuerpos. Al principio, la H entraba en la cama. Pero luego, cuando el Osito empezó a crecer ya no tanto. Las noches se volvieron infernales.
Un día Madre Osa (es decir yo) decidió que ya era hora de poner un término a esta fantasía y le dijo al Osito enmorrado :
— Esta noche no quiero que vengas a nuestra cama. Si vienes, mamá te llevará a la tuya. ¿Has entendido?
El Osito no dijo ni que «sí» ni que «no». Pero Madre Osa vio que el Osito le decía con la mirada: « Haré, como siempre, lo que me dé la gana : los osos somos caprichosos ».

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Aquella noche, Madre Osa lo acostó en su cama, como de costumbre, con su muñeco de peluche y el Osito se durmió fácilmente con unas nanas. Los padres se acostaron. Pero unos minutos después, oyeron como el Osito se bajaba de la cama y venía a meterse en la suya. Madre Osa se levantó, lo tomó por una pata y se lo llevó otra vez a su habitación. Pero ni bien se volvía a acostar, el Osito venía otra vez para meterse en la cama con ellos. Este ir y venir de una cama a la otra duró como una hora, hasta que Madre Osa se hartó y le dijo a su Osito que si aceptaba dormir solo en su habitación, le contaría un cuento. El Osito aceptó el trato. Madre Osa se sentó en una sillita, al lado de la cama de su hijo.

 

Al principio, por facilidad y porque pensaba que el Osito no tardaría en dormirse, le contó las clásicas historias de « Los tres Humanos y la Osita con ricitos”, “El Oso del señor Seguin”, “Blancavienes y los siete Ositos”, “Caperosita”,”Pulgarosito”, “Piel de Oso”, “La Osa Durmiente del Bosque”… Cuando agotó el repertorio, no le quedó más remedio que ponerse a inventar cuentos. Al cabo de un rato, el Osito terminaba por dormirse. Madre Osa se levantaba y se iba en puntas de pie. Pero al llegar a la puerta, oía una voz gruñona que le decía:

 

— No duermo… ¡Vuélvete!
o
— ¿Y qué pasa después?
Como Madre Osa no reaccionaba, porque estaba más dormida que despierta, el Osito se ponía a gritar esta frase cada vez más fuerte. Para evitar que Padre Oso se despertara, Madre Osa volvía hasta la sillita y seguía contando cuentos. A veces, le volvía a contar un cuento que ya le había contado, inventando una nueva versión o cambiándole algún detalle. El Osito le decía, con una voz desagradable, sin dejar de chupar la punta de la sábana:
— Te equivocas. El coche era amarillo y no rojo.
Cuando eran las dos o tres de la mañana, Madre Osa ya no daba más con sus huesos. La sillita de mimbre era diminuta. Más de una vez, totalmente desanimada, tuvo ganas de llevarse al Osito a su cama para poder dormir un rato, ya que al día siguiente le esperaba una larga jornada en el bosque. Pero había leído libros de psicología ursina y había escuchado los programas radiofónicos de Françoise Dolto que desaconsejaban terminantemente dejar dormir a los ositos en la cama de sus padres.
Se dijo desafiándose a sí misma :
— Seré yo o él.
Y fue ella. No les diré lo que ocurrió, para no desvelarlos más esta noche. Se lo contaré otro día. Es algo fabuloso. En todo caso, pasaron varios meses de insomnio. Una noche, Madre Osa se sentó como todas las noches en la sillita y comenzó a contar sus cuentos. Al cabo de un rato, el Osito se durmió. Madre Osa salió de la habitación en puntas de pie y al llegar a la puerta, le sorprendió que el Osito no la llamara. Se fue a acostar con los sentidos en alerta, esperando oír de un momento a otro los gritos que reclamaban su presencia. Pero esta vez el Osito no la llamó. A pesar de todo, no pudo pegar un ojo, pensando que el Osito se despertaría en medio de la noche. Pero esto no ocurrió. Y a partir de ese día, el Osito durmió solo, en su cama, sin problemas. Por mucho que caviló, Madre Osa nunca entendió lo que había pasado. Era un misterio.

 

El insomnio es un misterio.

 

Tal vez era ella quien le facilitaba el insomnio. Las historias que le contaba le gustaban tanto al Osito, que en lugar de dormirse, se desvelaba aún más. De todas formas, al día siguiente recuperaba el sueño, levantándose muy tarde. ¿Qué más le daba no dormir de noche ?
Tienen que interrogarse sobre sus noches de insomnio… A lo mejor lo que les falta es compañía. A lo mejor lo que no los deja dormir es la soledad fría de sus sábanas. O un sentimiento de aburrimiento. De algo mejor que se podría hacer durante la noche. Y todo eso les perturba el sueño.
Y ahora que hablo de “cama” recuerdo que les había prometido al principio seguir con el cuento del otro día… ¿Dónde habíamos dejado?… La Osita con ricitos entra en un dormitorio y descubre tres camas : una cama dura, una cama blanda y una cama que no es ni dura ni blanda. La cama dura es la del Padre, la blanda la de la Madre y la ideal, de tamaño reducido, molludita, con sábanas que huelen a lavanda y almohada con flores rosas es la del Niño. La Osita se acuesta en la cama. Está tan cansada que ni se da cuenta de que se abraza a dos osos de peluche gemelos, que están sobre la almohada y que tienen bordadas en el pecho una E y una D.

 

Y cierra los ojos.

 

(continuará)

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17
Nov
07

Sábado 17: las predicciones de Mademoiselle E

 

 

Las predicciones de Mademoiselle E

Les prédictions de Mademoiselle E

 

Mademoiselle E tiene una sólida reputación como cartomántica. Hasta ahora, ninguno de sus clientes se ha quejado de sus servicios y todos reconocen la exactitud de sus presagios, como así también la calidad de su don, heredado de un antiguo linaje de brujas.
Mademoiselle E a pignon sur rue : aucun de ses clients n’a eu à se plaindre de ses services jusqu’à présent et tous sont d’accord pour reconnaître l’exactitude de ses mises en garde et la qualité de sa vision et de son don hérité d’une longue lignée de sorcières.

 

Mademoiselle E echó las cartas para conocer el futuro de este blog naciente y saber qué relación hay entre la figura OSO (que representa al blog) y la figura HOMBRE (que representa al autor).
Mademoiselle E a tiré les cartes pour savoir sous quels auspices est né ce blog et dévoiler l’avenir qui attend son auteur.

 

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Las cartas fueron consultadas con luna creciente y lluvia torrencial, hoy, a las 6 de la mañana. La temperatura de la habitación era de 15° C y el único sonido que rompía el silencio era el tictac de un péndulo. Las cartas fueron barajadas y cortadas por la mano del Oso de Oro.
Les cartes ont été tirées sous une lune croissante et une pluie battante, ce jour, à 6 heures. La température de la pièce était de 15 degrés et le silence n’était brisé que par le tic-tac de la pendule. Les cartes furent mélangées et coupées par la main de l’Ours d’Or.

 

Las cartas se presentaron de la manera siguiente.
Voici la position des cartes.

 

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Como los comentarios se hacen por escrito, serán escuetos.
Comme la consultation se fait par écrit, le commentaire sera assez bref.

 

Por encima de la línea donde se encuentra el OSO (que Mademoiselle E ha atribuido al blog “soloosos”), no hay absolutamente nada. Esto significa que hay una apertura total sobre el futuro. Que nada limita el porvenir. Que todo es posible. La conexión entre el HOMBRE (el autor del blog) y el OSO se hace a través del « link » ESTRELLA, que representa felices presagios. El OSO está entre la LUNA (honores, buenos auspicios) y la TORRE (vida larga y feliz).
Au-dessus de la ligne où se trouve l’OURS (qui désigne ce blog) il n’y a rien, ce qui signifie une ouverture immense sur l’avenir, que rien ne semble pouvoir limiter. Tout est possible. Le lien entre l’HOMME (l’auteur de ce blog) et l’OURS se fait à partir de la carte ETOILE, porteuse d’heureux présages. La LUNE (honneurs, bons auspices) et la TOUR (longue et heureuse vie) entourent l’OURS.

 

Al lado de la ESTRELLA, están la VARILLA (discusión indigna) y la CARTA (buenas noticias). El HOMBRE está rodeado por las RATAS (robo posible) y el NIÑO (amistad). Debajo de las RATAS, está el ZORRO. Es decir, en el ala izquierda, hay dos cartas que sugieren que se desconfíe de algo o de alguien (el ZORRO representan los celos del entorno inmediato). La DAMA que está debajo del HOMBRE significa la felicidad sentimental. El CORAZON no exige comentarios. A la izquierda del ZORRO y de la RATA, no hay cartas. Y las cartas que las rodean neutralizan la negatividad. En la línea superior, está la LLAVE (que simboliza el éxito), el TREBOL (la suerte y la felicidad) y el JARDIN (compañía fiel).
A côté de l’ETOILE, il y a les VERGES (discussions indignes) et la LETTRE (bonnes nouvelles) L’homme est entouré par les SOURIS (vol possible) et l’ENFANT (l’amitié). Sous les SOURIS nous avons le RENARD. Tout le côté gauche exige de la vigilance (le RENARD représente de la jalousie dans son entourage). A gauche des SOURIS et du RENARD, il n’y a aucune carte et les cartes proches neutralisent leur négativité. Dans la ligne supérieure, se trouve la CLEF (le succès), le TREFLE (chance et bonheur) et le JARDIN (fidèle compagnie).

 

Como verá, estimado amigo, las cartas son muy buenas en su conjunto. Hay una extraña concentración de cartas que vaticinan una vida sentimental muy próspera.
Comme vous pouvez le constater, cher ami, les cartes sont bonnes dans leur globalité. Il y a une concentration étrange de cartes qui prédisent une vie sentimentale très riche.

 

Mademoiselle E. propone a quien lo desee una consulta gratuita. Hacer pagar una consulta de este tipo sería indigno. Solo les pedirá a los consultantes —porque siempre hay que dar algo— un pensamiento positivo dirigido al Gran Oso Dorado.
Mademoiselle E propose de tirer les cartes à ceux qui le lui demanderont, à titre gracieux, uniquement pour le plaisir : faire payer est extrêmement vulgaire et pervertit la vision de la cartomancienne; vous la payerez, si vous le souhaitez, en ayant une pensée pour le Grand Ours Doré.

 

Hasta pronto, amigos crédulos y confiados.
Mademoiselle E los espera…
A bientôt amis crédules et confiants.
Mademoiselle E vous attend…

12
Nov
07

Lunes 12 de noviembre: maneras de hacer dormir a los niños insomnes (estudio comparativo)

Bonne nuit les petits!!!

 

 

El doctor Estivill

 

09
Nov
07

Viernes 9 de noviembre: “historia para que se duerman los osos insomnes”

 

Historia para que se duerman los osos insomnes: primera entrega

por anabear

Para empezar, quería decirles algo que me parece fundamental : soy una osa. Hasta ahora, todos los cuentos de osos fueron escritos por humanos. ¿Pero qué puede saber un humano sobre un oso ? Es posible que estos cuentos les hayan gustado y hecho soñar cuando eran niños, cuando sus madres se los contaban para hacerlos dormir. De niña, yo también fui una osa insomne y cuando mi madre me veía con los ojos un poco perdidos pensaba que me adormecía. En realidad, estaba imaginando las ciudades que aparecían en sus cuentos, los coches que iban a toda velocidad y los niños que se levantaban temprano para ir a la escuela. Todo me parecía extraño. Cuando somos niños no nos importa la realidad de las cosas. Nada es fantasía. Nada es imaginario. “Las cosas son” y punto final. ¡Qué importa que aparezca una mujer que entra en un pájaro metálico para irse hasta Buenos Aires ! Todo es posible en los cuentos.
Mi cuento preferido —mi madre me lo contaba hasta hartarse ; cuando me decía que se había terminado, yo le decía a propósito : « Sí, ¿pero luego qué pasa? ¿qué pasa? » ; y ella: « Nada. Después no pasa nada. El cuento se acabó. ¡Se acabó! ¿Cómo que no sabías que se acabó? ¡Si ya te lo conté mil veces !… Estoy cansada… ¡Quiero irme a dormir ! » Yo : «No, no se acabó, ¿qué le pasó al osito que… ? »— mi cuento preferido eran “Los tres humanos y la osita con ricitos”. Seguro que lo conocen.
Es la historia de una osita que le dice a su madre que quiere dar un paseo por el bosque. La madre, osa prudente, le dice que no se aparte del sendero, que es muy fácil perderse. La osita le promete a su madre que tendrá mucho cuidado y se va. Al cabo de un momento, se da cuenta de que es mucho más interesante lo que hay a la izquierda o a la derecha que en el centro del camino. Las flores son mucho más bonitas cuando se ven de lejos y no de cerca. Siempre nos atraerá lo desconocido. La osa se mete sin el menor escrúpulo entre dos matorrales, atraída por frutas silvestres (los osos son golosos). Incluso ve un agujero en un árbol con una colmena. Pero como queda demasiado alto, no se atreve a trepar y sigue su camino hasta que… hasta que… ¿hasta que qué ?

Ya lo adivinaron. Lo malo de los cuentos es que todos se parecen.

La osa sigue su camino hasta perderse. Se va haciendo de noche. El canto de las aves se apaga. Ojos fosforescentes se ponen a brillar en los agujeros y la observan con maldad. Las raíces de los árboles son como garras. Ya sé que esta descripción es trilladísima. Pero es una tradición en la narrativa infantil. El caso es que le entra un miedo ursino y se pone a galopar como un potro salvaje hacia una luz que ve, a lo lejos. Desemboca en un calvero, donde hay milagrosamente una cabaña con una chimenea de donde sale una espiral de humo.
¡Por fin! ¡salvada!, piensa la osita. Y cree que alguna familia de osos le ofrecerá hospedaje aquella noche y le explicará por la mañana qué camino tiene que tomar para volver a su casa.
Pica a la puerta, pero nadie contesta.
Pica otra vez y otra vez silencio.
Se anima a empujar la puerta, para ver si está abierta. ¡Y lo está! Entonces, entra… ¿y qué ve? Una chimenea con un fuego encendido y una mesa con tres tazones en los que hay (se acerca para ver qué contienen) chocolate, con un aspecto delicioso. El humo le cosquillea el hocico. Los tazones tienen la misma forma, pero son de tamaños diferentes, como las muñecas rusas. Como la osita es muy pero muy glotona y como no hay nadie, intenta tomarse el chocolate del tazón grande. Pero ni bien acerca el hocico, se quema.
— ¡Ay!… ¡Qué caliente!
Entonces inspecciona el chocolate de la taza del medio.
— ¡Ufa!… Está frío.
La osa descubre que el chocolate de la taza más pequeña tiene la temperatura ideal y se lo bebe de un trago. Ni siquiera se limpia los bigotes que chorrean (pero en un oso pardo no se notan las manchas de chocolate : qué práctico, ¿no?)
Entre el miedo que tuvo al perderse, el alivio de haber encontrado aquella casa y el chocolate tan sabroso, le entran a la osita muchas ganas de dormir (¿y a ustedes que les pasa ? ¿Todavía no tienen sueño? ¿No se les entornan los ojos?). Bosteza y se le ven todos los dientes de osa y la lengua impregnada de chocolate. Va hasta el dormitorio y ve tres camas. Una es demasiado dura, la otra demasiado blanda y la tercera es la cama ideal…

(Continuará)

Y ahora váyanse a la cama para ver cómo es : si es dura, si es blanda o si es la cama ideal… Si es dura, ya es hora de cambiar de colchón. Si es blanda, es catastrófico para la espalda. Es imposible que sea la cama ideal. Si no, no serían insomnes. Pero no se preocupen. Ya verán como al final de esta historia se les habrá acabado el insomnio…
¿Cuándo sigue? Eso nunca se sabe. Se conocen los principios, casi siempre gratos. Pero muchas veces nos cuesta esperar los finales una barbaridad.

 

 

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04
Nov
07

Domingo 4 de noviembre: Osos de peluche “Sueño Feliz”

 

El Ogro de la rue Jouy: capítulo 1

 

La señora Methfessel salió a trabajar muy temprano por la mañana y no volvió a su hogar sino a una hora bastante avanzada de la tarde, en un estado de aturdimiento fuera de lo común. Al terminar su trabajo, se dirigió a una juguetería. Juntando las pocas fuerzas que le quedaban, empujó una puerta giratoria. Al cruzar el umbral, más agotada que nunca, ignoraba que volvería a franquear aquel mismo umbral, media hora más tarde, totalmente transfigurada. Se limpió los pies en el felpudo.
— ¿Puedo ayudarle en algo?
— Sí. Le agradezco. Muy amable. Aunque hay días como hoy en los que me digo que nadie, absolutamente nadie, ni siquiera una vendedora con muchos años de experiencia, dispuesta a responder con la mejor buena voluntad a todas las preguntas que un cliente sea capaz de concebir y formular, puede ayudarme a buscar lo que busco, desde hace tanto tiempo, en vano.
— Por favor, dígame lo que está buscando. Que para eso estoy.
— Busco algo que le ayude a conciliar el sueño a mi hijo.
— Si es esto lo que tanto la aflige, quédese tranquila. Está en el lugar más indicado. Una de nuestras especialidades son los juguetes para niños insomnes. Desde ya, puedo garantizarle que tenemos lo que le hace falta. En alguna de nuestras estanterías, en alguna de nuestras vidrieras, en alguno de nuestros armarios, en algún rincón del depósito o en una de nuestras veinte sucursales, está esperándola lo que está buscando, señora….
— Señora Methfessel. Orfinda Methfessel.
— Señora Methfessel, ¿Para qué edad?
— Cuatro años.
— Un niño insomne de cuatro años…¿Ha pensado en un oso de peluche?
— ¿Un oso de peluche?
— Claro que sí. Un oso de peluche para un niño insomne de cuatro años. ¿Acaso oyó hablar de los osos de peluche “Sueño feliz”?
—En absoluto.
— Me lo decía. Los osos de peluche “Sueño feliz” están fabricados exclusivamente para nuestras tiendas por Tchang Huang, lo que en materia de juguetes es toda una referencia …¿Sabe de quién le estoy hablando?
—No. Desconozco por completo quien puede ser ese Tchang…
— Tchang Huang. Tchang Huang también fue un niño insomne. Como las desgracias nunca vienen solas, a los diez años fue atacado por la poliomelitis. Como la enfermedad lo dejó inutilizado para el trabajo agrario, sus padres, unos campesinos muy pobres, lo abandonaron en un monasterio budista. Desde su sillón de ruedas, combatió la adversidad utilizando los únicos miembros del cuerpo que escaparon a la parálisis, las manos, inventando una nueva especie de oso de peluche. La humanidad, estimada señora Methfessel, está llena de inventores y creadores, pero muy pocos pueden vanagloriarse de haber inventado una nueva especie de osos de peluche, como Tchang Huang. Con un talento sin igual, concibió una colección de osos que no pueden dormir. Existen más de veinte modelos, con una amplia gama de insomnios, que van del típico dolor de muelas, a los terrores nocturnos más sofisticados, sin olvidar el oso que dice “tengo sed” o su variante “tengo ganas de hacer pipí”.
— No veo de qué manera un oso de peluche que no logra dormir pueda ayudar a dormir a un niño.
— Observación muy perspicaz, señora Methfessel. Lo que Ud se pregunta se lo preguntaron miles de madres de niños insomnes, que ahora duermen como lirones. Permítame que le explique. El gran error de los métodos para hacer dormir a los niños es la voluntad de ejercer una acción directa en el comportamiento, cantándole una canción de cuna, leyéndole un cuento, poniéndose a contar cientos y cientos de ovejas. En el peor de los casos, los padres obligan al niño a tomar un vaso de agua con un somnífero. Nada más errado. La resistencia de los niños insomnes no tiene límites. Toda acción directa sobre su voluntad, toda lucha cuerpo a cuerpo, está destinada al fracaso. Tchang Huang supo aplicar a los osos de peluche lo que le habían enseñado tantos años de sabiduría oriental. En vez de hacer dormir a un niño directamente, prefirió recurrir a una vía lateral, invitando al niño a hacer dormir a un oso que no puede dormir.
— Sigo sin entender.
— Seré más concreta. Al hacer la cama por la mañana, Ud esconde discretamente a uno de nuestros osos « Sueño feliz » debajo de la almohada. Cuando llegue el momento de irse a dormir y su hijo comience a chillar, le dice con la voz más tranquila posible… ¿Cuál es el nombre de su hijo ?
— Cindor.
— Ud le dice a su hijo con la voz más tranquila posible : « Perfecto Cindor, si no querés dormir, no duermas. No hay ningún problema. Yo me voy a la cama, porque estoy muy pero muy cansada y mañana tengo muchas pero muchas cosas que hacer ». Y antes de que Cindor abra su boca de sábalo y se ponga a llorar a los alaridos, despertando a todos los vecinos, le dice esta vez con un tono cómplice : « Pero ya que estás despierto ¿podés hacerme un favor ? Tengo un amiguito que tampoco puede dormir, que se llama… » ¿Qué nombre de oso de peluche le gusta más ?
—No sé
—Tiene para elegir entre veinte modelos : Brian, Otto, Maggie, Salomón, Erik, Gwendolina…
— Brian.
— ¡Estupendo! Brian es el oso que no puede dormir porque tiene dolor de muelas. Ud le dice a su hijo :« Perfecto Cindor, si no querés dormir, no duermas. No hay ningún problema. Yo me voy a la cama, porque estoy muy pero muy cansada y mañana tengo muchas pero muchas cosas que hacer. Pero ya que estás despierto ¿podés hacerme un favor ? Tengo un amiguito que tampoco puede dormir, que se llama Brian. ¡Pobrecito ! No puede dormir porque le duele una muela. ¿Te querés ocupar de él?». El niño la va a mirar entre curioso y desconfiado. En ese preciso momento, Ud levanta la almohada y le deja ver a Brian, un irresistible oso de peluche, con una compresa de hielo alrededor de los mofletes. Ud repite la pregunta : « ¿Te querés ocupar de él ? ». Ningún niño podrá decirle que no. Puede irse del cuarto con toda tranquilidad. En menos de media hora, su hijo estará durmiendo como una marmota. Se lo aseguro. Al principio, muy excitado, el niño le aplicará al oso todos los métodos que los mayores le aplicaron a él, sin el menor resultado. Le cuenta un cuento. Le canta una canción de cuna. Se ponen a contar cientos y cientos de ovejas. El oso, como el niño, no se duerme. El niño, como el adulto, sigue haciendo todo lo que está a su alcance para hacer dormir al oso. Lo alza en brazos y lo pasea por toda la habitación. Lo lleva al baño a hacer pis por enésima vez. Lo deja abandonado en el umbral de la puerta. Le da un sopapo. Le trae un vaso con agua, con un somnífero para osos de peluche. A pesar de todos estos cuidados, el oso sigue sin dormir. El niño comienza a hartarse. Bosteza. Cabecea. Se le cierran los ojos. En el momento menos pensado, sin que intervenga ninguna fuerza exterior, el niño se queda dormido, abrazado al oso. Le aseguro que Cindor se levantará a la mañana siguiente, fresco, lozano, de buen humor, sin despertarse ni una sola vez en toda la noche.
— ¿Está segura ?
— ¡Segurísima! Los osos de peluche “Sueño feliz” garantizan, en el 95% de los casos, un sueño continuo, de piedra, exento de pesadillas. Si al cabo de una semana, su hijo no duerme como un cocodrilo al borde del Nilo, le devolveremos el dinero.
— ¿Y el precio?
— Cuando se trata de productos de semejante calidad, no hay que pensar en el precio. El precio es lo de menos, señora Methfessel. Comprar uno de estos osos de peluche será una verdadera inversión no solo para el sueño de su hijo sino también para el de su familia y el de Ud misma. Pero no se preocupe. Hay osos de peluche “Sueño feliz” para todos los presupuestos, desde los modelos únicos para los más exigentes, hasta los modelos más económicos, al alcance de todos.
— Si es así, iré a verlos.
— ¡Pronto! Tal vez en este mismo instante, una madre está comprando el último oso de peluche “Sueño feliz” que nos queda. El último cargamento llegó esta mañana y desde entonces, hemos tenido una avalancha de padres, como nunca antes habíamos visto. ¡No pierda más tiempo! Diríjase a las estantería que quedan al fondo, a la izquierda. Cualquier problema que tenga, no dude en consultarme.

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02
Nov
07

Vendredi 2 novembre: arrivée d’un nouvel ours!

Nouvelles acquisitions pour la collection: Poussinours

Ours et poussin en peluche, composés de fibres polyester, couleur marron et jaune, yeux en plastique noir, fabriqués en Chine, marque BOYDS.

H. 15 ; L.07 cm. Don Anabear.

INV. 2007-2

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Autor/Auteur

DIEGO VECCHIO, Buenos Aires, 1969. Reside en Paris desde 1992.

Publicó "Historia calamitatum" (Buenos Aires, Paradiso, 2000), "Egocidio: Macedonio Fernández y la liquidación del yo" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2003), "Microbios" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2006) y "Osos" (Rosario, Beatriz Viterbo, 2010).

Contacto: dievecchio@gmail.com

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